Las recompensas para niños parecen una solución fácil: haces la tarea y obtienes un premio. Sin embargo, no siempre funcionan como esperamos. Con las recompensas para niños conviene saber cuándo usarlas y cuándo evitarlas.
Resumen
Los premios inesperados o simbólicos pueden estar bien. Pero pagar por algo que a tu hijo ya le gusta puede restarle interés. Prefiere el reconocimiento, el tiempo juntos y el sentido de logro.
Qué dice la investigación sobre las recompensas para niños
En un estudio clásico, niños que dibujaban por gusto y recibieron un premio por hacerlo después dibujaron menos por iniciativa propia (Lepper et al., 1973). Esto se conoce como efecto de sobrejustificación. Por eso, premiar una actividad que ya disfrutan puede ser contraproducente.
Alternativas sencillas
- Celebra el logro. Un abrazo o una felicitación bastan.
- Ofrece tiempo. Un paseo o un juego en familia vale más que un objeto.
- Explica el sentido. Habla de por qué la tarea importa.
- Da premios sorpresa. Los inesperados no se vuelven condición.
Cuándo una recompensa puede servir
En hábitos nuevos y difíciles, como lavarse los dientes, un pequeño sistema de estrellas puede ayudar al inicio. Sin embargo, retíralo poco a poco. Además, evita relacionar premios con calificaciones. Lo importante es que tu hijo valore aprender.
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Conclusión
Las recompensas para niños no son buenas ni malas por sí solas. Úsalas con medida y prioriza el reconocimiento, el cariño y el sentido de logro.
Referencias
Lepper, M. R., Greene, D., y Nisbett, R. E. (1973). Undermining children’s intrinsic interest with extrinsic reward: A test of the «overjustification» hypothesis. Journal of Personality and Social Psychology, 28(1), 129–137. https://doi.org/10.1037/h0035519

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